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martes, 22 de agosto de 2017

ENTREVISTA A MONS. FAURE EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE LA SAJM





ENTREVISTA A MONS. FAURE EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE LA SAJM



 ESPAÑOL - FRANÇAIS - ENGLISH



Su Excelencia, ¿qué es la SAJM y cuál es su espíritu?

La SAJM quiere ser la continuación de la obra y el combate de Monseñor Lefebvre en su fidelidad a la fe de siempre. En esta profunda crisis de la Iglesia, la SAJM está particularmente destinada a proteger la vida sacerdotal y mantener el fervor de los futuros sacerdotes.

¿Por qué eligió ese nombre?

El 17 de junio de 1970 Monseñor Lefebvre firmó el proyecto de los estatutos de la “Fraternidad de los Apóstoles de Jesús y María”. De allí viene el nombre. Esa es la denominación interna de la congregación fundada por él. Conservando ese nombre, hemos querido honrar a Mons. Lefebvre.

Monseñor, ¿cuándo y en qué circunstancias se fundó la nueva congregación?

Hace un año exactamente, en la fiesta del Corazón Inmaculado de María, después de que varios sacerdotes y seminaristas me manifestaron la necesidad de tener un superior y unas reglas y normas de vida común, etc.; que es lo que tuvimos siempre en la fraternidad fundada por Mons. Lefebvre.

¿Qué similitudes y diferencias hay entre la SAJM y la FSSPX?

El espíritu y los estatutos son prácticamente iguales, pero en cuanto a las diferencias, debemos tener en consideración la evolución catastrófica de la FSSPX y esta observación de Monseñor Lefebvre después de haber leído la obra de Emmanuel Barbier Histoire du catholicisme libéral et du catholicisme social en France : “Si yo hubiera leído esta obra antes, le hubiera dado a mis seminarios otra orientación”. Con esto se refería a la necesidad de una orientación más antiliberal.

¿Los estatutos de la SAJM son los mismos que Mons. Lefebvre redactó para la FSSPX?

Los estatutos de la SAJM son esencialmente iguales a los que Mons. Lefebvre redactó para la Fraternidad, con algunas adecuaciones que hemos considerado necesarias, viendo la desviación de la FSSPX. Un ejemplo está en el siguiente punto que hemos agregado: «Desde el concilio Vaticano II, el santo Sacrificio de la Misa, la doctrina católica y toda la vida de la Iglesia son atacados por la Jerarquía liberal y modernista. Porque el sacerdocio católico tiene el deber esencial de combatir el liberalismo y el modernismo en defensa de los derechos divinos violados, la Sociedad descarta toda posibilidad de regularización canónica por vía de acuerdo bilateral, de reconocimiento unilateral, o del modo que sea, en tanto la Jerarquía católica no vuelva a la Tradición de la Iglesia» (Cap. II, n° 5).

Excelencia, ¿cómo ha sido el desarrollo del seminario de la SAJM?

Decidí la creación del Seminario San Luis María Grignion de Montfort tan pronto como fui consagrado, recordando aquellas palabras de Mons. Lefebvre en su “Itinerario espiritual”: “Una sola cosa es necesaria para la continuación de la Iglesia católica: obispos plenamente católicos, sin ningún compromiso con el error, que establezcan seminarios católicos, donde los jóvenes aspirantes se alimenten con la leche de la verdadera doctrina, que pongan a Nuestro Señor Jesucristo en el centro de sus inteligencias, de sus voluntades, de sus corazones; una fe viva, una caridad profunda, una devoción sin límites los unirán a Nuestro Señor”.
Todas las obras de Dios conocen algunas dificultades en los principios, sin embargo contamos con unos 6 nuevos seminaristas cada año, lo que, en las circunstancias actuales, parece ser una bendición de Dios.
El cuerpo profesoral lo constituyen los Padres Dominicos de Avrillé (Francia), y esto es garantía de una perfecta ortodoxia y de una formación claramente antiliberal.
Los seminaristas, al pasar la mayor parte del día en el convento de los dominicos, son formados en el clima de santa austeridad que es propia de los religiosos. Ahí asisten a los distintos cursos y por la tarde retornan al seminario, que está muy cerca del convento.
A partir de este año, contaremos, además, con dos sacerdotes de la congregación que me ayudarán en el seminario.

¿Quiénes integran actualmente la congregación?

Por ahora contamos con dos obispos, tres sacerdotes y cinco seminaristas.
Cada año, en el segundo año de seminario, cuando reciben la Tonsura, los seminaristas se incardinan en la congregación. 

Monseñor, ¿cómo un sacerdote puede hacerse miembro de la SAJM?

Basta que manifieste su deseo, tomando contacto conmigo y elevando la correspondiente solicitud.

¿Cómo un joven puede ingresar al seminario de la SAJM?

De la misma manera. Normalmente los candidatos deben tomar contacto previo con los sacerdotes de la Resistencia que desarrollan su apostolado en los países donde los postulantes viven.

¿Habrá una Tercera Orden en la SAJM?

La habrá, tal como fue creada para la Fraternidad por Monseñor Lefebvre.

¿Qué espera S.E. de la SAJM en el futuro?

Que asegure la continuación de la obra de Monseñor Lefebvre con la mayor fidelidad a los lineamientos que nos legó el Arzobispo, sin desviarse ni a derecha ni a izquierda (Prov. 4:27).

¿Hay algo más que Su Excelencia quiera decirnos acerca de la SAJM?

Quisiera destacar que nuestra congregación fue fundada no por casualidad el día de la fiesta del Corazón Inmaculado de María, y que fue consagrada también al Sagrado Corazón de Jesús. Llevamos en nuestro nombre los Nombres de Jesús y María, y esto funda y marca nuestra espiritualidad.
La FSSPX tuvo la misma vocación, representada simbólicamente, en su logotipo, por los corazones entrelazados de La Vendée; pero la Fraternidad está traicionando esa vocación al buscar una reconciliación con los enemigos de Jesús y María.
Nuestra esperanza está sólo en Ellos. Dios quiera que nuestra pequeña congregación se mantenga siempre fiel y siempre humilde, sin ínfulas de grandeza, a fin de que todo lo que ella haga sea para la gloria de Jesús y María.






22 DE AGOSTO: FIESTA DEL CORAZÓN INMACULADO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA



"Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará"



ORACIÓN DE SAN PIO X


Oh, Virgen Santísima, que habéis sido agradable al Señor y os convertisteis en su Madre; Virgen Inmaculada en vuestro cuerpo, en vuestra alma, en vuestra fe y en vuestro amor, mirad con ojos benévolos a los infelices que imploran vuestra poderosa protección. 

La serpiente infernal, contra quien fue lanzada la maldición primera, continúa combatiendo y tentando a los pobres hijos de Eva. Vos, Madre nuestra bendita, nuestra Reina y Abogada, vos que habéis aplastado la cabeza del enemigo desde el primer instante de vuestra concepción; acoged las plegarias que, unidos a vos en un solo corazón, os rogamos presentéis ante el trono de Dios, para que jamás nos dejemos arrastrar a las emboscadas que nos son preparadas, sino que alcancemos el puerto de salvación, y que, en medio de tantos peligros, la Iglesia y la sociedad cristiana canten una vez más el himno de la liberación, de la victoria y de la paz. Amén.

Invocación final:

Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros (tres veces).

lunes, 21 de agosto de 2017

¿ES POSIBLE UN RECONOCIMIENTO DE LA FSSPX "TAL COMO ES" O "A CAMBIO DE NADA"?




Contra una falsedad muy reiterada por los acuerdistas, conviene aclarar una vez más que es absolutamente imposible que Roma, mientras sea liberal y modernista, otorgue un reconocimiento canónico a la FSSPX y ésta pueda seguir siendo "tal como es", o que -dicho de otro modo- ese reconocimiento pueda ser "a cambio de nada":

1° Porque ese reconocimiento regularizador constituiría a la FSSPX en prelatura personal (o en alguna otra forma organizativa regulada por el nuevo código de derecho canónico de 1983), con lo que la FSSPX dejaría de ser una congregación. Primer cambio inevitable. Y si alguien objeta que este cambio es moralmente indiferente o irrelevante, no podrá decir lo mismo respecto de lo que sigue.

2° Porque la Fraternidad pasaría a regirse por el código liberal de 1983, producto del Vaticano II, con exclusión del código de 1917, obra de San Pío X en la mayor parte. Segundo cambio inevitable.

3° Porque la FSSPX se vería obligada a alterar los estatutos que le fueron dados por Mons. Lefebvre, a fin de adecuarlos a la nueva organizativa, al código de 1983, y a las nuevas circunstancias. Tercer cambio inevitable.

4° Porque la Fraternidad quedaría sometida a autoridades que son liberales y modernistas. Cuarto cambio inevitable.

Etcétera.

Y esto sin hablar de las inevitables concesiones doctrinales que la FSSPX se vería obligada a hacer en la declaración doctrinal que tendría que firmar al aceptar el reconocimiento canónico o como requisito para el ortorgamiento de éste. 

sábado, 19 de agosto de 2017

¿REGRESO AL PUNTO DE PARTIDA?




Fuente: Soladlitium Pianum (extracto)

El año 2012, Mons. Fellay anunció: “Ha habido idas y venidas, diálogos, cartas y protestas, pero regresamos al punto de partida” (Sermón de ordenaciones, Ecône, 29 de junio de 2012).
Después del ardid del “punto de partida” del 2012, nos enteramos que la FSSPX obtuvo jurisdicción para juzgar a sus propios sacerdotes en algunos casos; jurisdicción para escuchar confesiones; aprobación para ordenar sacerdotes; perdió un obispo y dos superiores de distrito y algunas comunidades religiosas antiguamente aliadas; obtuvo el respaldo de obispos y cardenales modernistas (p. ej. Schneider y Brandmuller); se reunió personalmente con el papa en Roma; apoyó el acuerdo traidor que ha estado sobre la mesa durante años; trató de calmar el nerviosismo de los fieles afirmando que tal gesto no podía ser en modo alguno una trampa; etc., etc.
Y en su mayoría, los incautos (clero y laicos) se lo tragaron todo, anzuelo, línea y plomada.
Ahora viene la última crisis sobre los matrimonios diocesanos regulados en las capillas de la FSSPX (que sujetan al clero y a los laicos al control e influencia diocesanos). En Francia, se niegan los matrimonios por algunos sacerdotes de la FSSPX cuando las parejas rechazan la delegación diocesana; Menzingen ha tenido que actuar silenciosamente sobre los jefes de los sacerdotes locales para evitar la oposición, y obtener estas delegaciones para todos estos matrimonios a nivel de Distrito (de este modo su sacerdote de la FSSPX puede mirarle a los ojos y decirle que él “no ha recibido instrucción alguna a este respecto de sus superiores”).
Sin embargo, la discordia continúa creciendo, por lo que Mons. Fellay regresó a su discurso del día de ordenaciones: es como en el juego de la oca. Casi llegábamos al final y hemos caído de la casilla: regreso a la casilla de inicio. He aquí que todo se ha venido abajo, es necesario recomenzar de cero” (Mons. Fellay durante el almuerzo después de las ordenaciones, Ecône, 29 de junio de 2017).
Cuando Mons. Fellay dice que regresamos al punto de partida, mejor afirme su sombrero: significa o que el acuerdo ya casi está listo o que está a punto de decapitar a aquellos que se han atrevido a arriesgar su pescuezo.
“Si me engañas una vez, es tu culpa; si me engañas dos veces, es mi culpa”.
Mons. Williamson ha observado que la crisis en la FSSPX es parecida en todos sus aspectos a la crisis de la Iglesia después del Vaticano II.
Un aspecto de esa analogía que no debe perderse de vista es éste:
Si se dijo de la Iglesia después del concilio que fue traicionada por aquellos que debieron defenderla, ciertamente lo mismo se aplica al destino de la FSSPX y a todos los que creen que hemos “regresado al punto de partida”.
Pero como leí en algún sitio recientemente (no recuerdo la cita, pero la observación no es mía), sólo regresaremos al punto de partida cuando Menzingen rechace la jurisdicción ordinaria para la confesión, cuando rechace las directrices pastorales para los matrimonios; revoque la Declaración del Capítulo General de 2012; reafirme que no puede haber acuerdo con Roma hasta que ésta recobre la Fe; reinstale a Mons. Williamson y a los que fueron expulsados; etc., etc., etc.
Si usted realmente cree que la FSSPX ha regresado al punto de partida en el proceso de ralliement, usted es un incauto.
Así como la crisis en la Iglesia no puede ser sanada hasta que Roma renuncie a las falsas doctrinas del Vaticano II y recupere su Tradición, tampoco puede superarse la crisis de la FSSPX hasta que ésta vuelva sobre sus pasos, deseche todas sus posiciones de compromiso y reabrace la Tradición.
Pero cualquier persona debe ser capaz de ver que esto no está cerca de suceder, sino todo lo contrario: todo el impulso en Menzingen se dirige a la dirección opuesta.
¿Regreso al punto de partida?

Ellos hablan a gente capaz de creer esos cuentos de hadas.

COMENTARIO ELEISON Número DXXVII (527) - 19 de agosto de 2017

¿Por Qué la Tradición?
¡Resuma el Concilio para mí, si puede!
Bueno, sí – el verdadero Dios debe ceder paso al hombre.
Si es verdad que una generación de Católicos Tradicionalistas está creciendo que no saben por qué son Tradicionales, esa es definitivamente una razón por la que la FSSPX está “perdiendo su sabor” –vea Mat. V, 13. Para conservar la Fe, cada Católico necesita saber por qué debe seguir la Tradición. Ahora bien, el Concilio Vaticano II fue sin duda el mayor asalto a la Tradición Católica en toda la historia de la Iglesia. Veamos entonces un útil resumen en diez puntos de la nueva enseñanza del Vaticano II hecho por una enciclopedia modernista, junto con una breve indicación del error en cada punto. Los diez puntos están en cursiva, su refutación concisa sigue inmediatamente a cada punto.
La Iglesia es, ante todo, un misterio, o sacramento, y no en primer lugar una organización o institución. “Misterio” y “sacramento” son palabras deliberadamente vagas para alejarse de la estructura de la Iglesia, pero Nuestro Señor claramente instituyó a Pedro para dirigir a Sus Apóstoles y discípulos en la salvación de las almas. Pedro es Papa, y en las Epístolas de San Pablo claramente los Apóstoles se vuelven obispos y discípulos se convierten en sacerdotes.

viernes, 18 de agosto de 2017

LA BUENANUEVA PARA LA NEO-FRATERNIDAD O LA LÓGICA DEL APACIGUAMIENTO

Fuente: Syllabus (extracto)

Knittel y Buenanueva

Las ilusiones no viven si no se las alimenta y se las cultiva perseverantemente. Es por eso que otro sacerdote de la Neo-Fraternidad ha salido recientemente a darnos buenas noticias (ver acá). Pues, nos dice, si en el pasado prevaleció entre Roma y la FSSPX una “lógica de la confrontación”, haciendo que sacerdotes y fieles sufrieran entonces “el frío rigor del derecho canónico”, o como dice un lamentable vals:

“Pero tu alma, desdeñosa y fría,
no sabía de amores para mi dolor”

y la Fraternidad adolorida estaba como sin poder aguantar más ese rechazo,

“Y ahora arrastro la cadena
del recuerdo triste
del pasado hermoso,
al vivir dichoso
en los dorados brazos
de aquella ilusión”;

luego sucedió algo inesperado. Algo que vino a alimentar nuevamente la dichosa ilusión. ¿Qué pasó? Entonces llegó a la silla petrina Jorge Mario Bergoglio, más conocido por Francisco. Y ¿qué tiene eso de bueno? Dice el P. Knittel que “Desde el advenimiento del papa Francisco, las autoridades de la Iglesia han cambiado de perspectiva. Sin volver al pasado, las autoridades de la Iglesia reconocen progresivamente la licitud y la validez del ministerio realizado por los sacerdotes de la FSSPX. (…) A una lógica de confrontación sucede pues una lógica de apaciguamiento”. ¡Albricias!

Gracias a esta “lógica de la pacificación” (lo que Bergoglio viene a llamar “Cultura del encuentro”) el “estado de necesidad”, que según nos dicen ya había empezado a retroceder con el papa “restaurador” Benedicto XVI, ahora continúa achicándose. Parafraseando a Mons. Fellay cuando habló de la libertad religiosa, podríamos decir que “el estado de necesidad es muy, muy limitado”. Y, como afirma el P. Knittel con su nueva lógica apaciguadora, “Lógicamente, el estado de necesidad está destinado, con el tiempo, a desaparecer”. Claro, no porque venga Nuestro Señor y limpie y barra la podredumbre de la Iglesia, sino porque de a poco la FSSPX se empezó a integrar a la estructura oficial de la Iglesia, ocupada por modernistas. ¿Es que acaso esos modernistas van a hacerse a un lado, van a salir para dejar su lugar a la “restauradora” FSSPX? Por supuesto que no, quiero decir…de eso no se habla en la FSSPX. Eso sería regresar a una “lógica de la confrontación” que ahora en Roma no se estila. La nueva lógica es de pacificación.

ESTA TARDE EN SALTILLO, MÉXICO


jueves, 17 de agosto de 2017

LA VERDADERA MISIÓN DE LA COMISIÓN ECCLESIA DEI

Resultado de imagen para prensa excomunión lefebvre 1988


Hay algunos que afirman que Francisco no tiene intenciones de abolir el motu proprio Summorum Pontificum una vez que la FSSPX sea reconocida. Si bien no podemos afirmar que lo hará, la historia tiene algo que decir al respecto.

Les presentamos a continuación un artículo sobre la historia de la Comisión Ecclesia Dei y su misión, escrito por el P. Guy Castelain (FSSPX) en su revista “El Combate de la Fe” de marzo de 2016. Leyéndolo, comprenderemos que las comunidades Ecclesia Dei existen en función de la FSSPX, y siguen existiendo por causa de ella, de modo que si la Fraternidad es “reconocida” por Roma, estas comunidades ya no tendrán razón de ser. 

A este respecto, el Dr. Peter Chojnowski, reconocido filósofo tomista, escritor y conferencista que ha sido colaborador muy cercano a la FSSPX, nos dice en su blog: “En 2001 me dijo un Superior de Distrito de la FSSPX que acababa de reunirse con Mons. Fellay -quien a su vez acababa de reunirse con el Cardenal [Castrillón] Hoyos- que… el Cardenal le dijo a Mons. Fellay que el plan era tener a todos los grupos tradicionales bajo Mons. Fellay. Cuando el sorprendido Mons. Fellay le preguntó al Cardenal: ‘¿Y qué hay de la Fraternidad San Pedro?’ el Cardenal dijo ‘¡Ellos estarán bajo usted!’. Sin embargo, la condición era que todos los cuatro obispos de la FSSPX debían entrar juntos. Esto fue en tiempos de Juan Pablo II”.


“Que todos los que se imaginan que hay identidad de vocación entre los institutos Ecclesia Dei y la FSSPX abran los ojos. La comisión Ecclesia Dei y los institutos unidos a ella son un gran peligro para la obra fundada por Mons. Marcel Lefebvre. Ellos tienen por vocación neutralizarla, paralizarla y disolverla”


LA VERDADERA MISIÓN DE LA COMISIÓN ECCLESIA DEI

El 22 de noviembre de 1989, Mons. Lefebvre dijo, en una entrevista con François Brigneau en Radio Courtoisie: “A pesar de las persecuciones, podemos decir violentas, de parte de Roma y de la comisión romana (Ecclesia Dei, ndlr) que está encargada de la recuperación de los tradicionalistas para someterlos al Concilio […] la situación es más estable, más fuerte, más dinámica que nunca” (Mes derniers cahiers, première série, n° 1, Pour saluer Mgr Lefebvre, par François Brigneau, Publication FB, p. 35).

Ya lo dijo justamente Mons. Lefebvre: La comisión Ecclesia Dei “está encargada de la recuperación de los tradicionalistas”. Hoy en día, esta misión no ha cambiado. Esto lo debemos demostrar. Para hacerlo, es necesario recorrer las grandes etapas que han hecho y hacen la historia de la mencionada comisión. Cuatro documentos se deben tomar en cuenta: 1) La Carta del 3 de octubre de 1984; 2) el Motu proprio del 2 de julio de 1988; 3) el Motu proprio del 7 de julio de 2007; 4) el Motu proprio del 2 de julio de 2009. La carta del 28 de octubre de 2013 del Nuncio a la Fraternidad San Pedro servirá de confirmación de la tesis.

1) La Carta circular Quattuor abhinc annos de la Congregación para el Culto divino dirigida a las conferencias episcopales el 2 de octubre de 1984.

Este documento es anterior a la creación de la comisión Ecclesia Dei, pero es extremadamente importante. En efecto, éste permanecerá como el documento fundamental que informará el espíritu de la futura comisión que se referirá a éste.
En 1980, Roma pidió a todos los obispos del mundo hacer un reporte sobre la aplicación de la reforma litúrgica querida por el papa Paulo VI. Este reporte debía, entre otras cosas, expresarse sobre “las dificultades encontradas en la realización de la reforma litúrgica” y “las eventuales resistencias” que se debían “haber superado”.

Después de las respuestas enviadas a Roma, parecía que el problema de los sacerdotes y los fieles apegados al rito tridentino estaba, por así decirlo, arreglado.

En realidad, el problema de la misa antigua subsistía completamente. La Roma modernista dándose cuenta que no podía asfixiar el movimiento en favor de la antigua misa, decidió tratar de tomar el control:

“El soberano pontífice, deseando dar satisfacción a estos grupos” concedió la celebración de la misa tridentina “pero observando las siguientes normas”, siendo la primera: “Que quede muy claro que estos sacerdotes y estos fieles no tienen nada que ver con aquellos que ponen en duda la legitimidad y la rectitud doctrinal del Misal Romano promulgado por el papa Paulo VI en 1970, y que su posición sea sin ninguna ambigüedad y públicamente reconocida”.

Por lo tanto quedó bien establecido que un sacerdote no podía beneficiarse de la misa antigua más que a condición de abandonar el combate contra la misa de Paulo VI, y que esta posición fuera pública y conocida de todos.

Por otra parte, esta concesión debía “ser utilizada sin perjuicio de la observancia de la reforma litúrgica en la vida de las comunidades eclesiales”. Quedaba claro también que esta concesión no podía tener la pretensión de suplantar la misa de Paulo VI y que ésta debía conservar todos sus derechos de “primacía” litúrgica.

Hay que sacar varias conclusiones de este indulto: 1) Su publicación hizo creer al mundo entero que la misa de San Pio V estaba prohibida, siendo que no lo estaba ni podía estarlo (el documento del 7 de julio de 2007 de Benedicto XVI lo confesó); 2) hizo creer, en consecuencia, que era necesario un permiso especial para celebrar la misa antigua; 3) lejos de ser liberada, la misa antigua estaba, en razón de las condiciones a cumplir para beneficiarse de ella, instrumentalizada para lograr la aceptación de la nueva misa de Paulo VI.

Este indulto fue entonces una “trampa doctrinal”. Así, aquellos que pretendieron gozar de la misa de San Pio V “legalmente” hicieron, en realidad, una profesión “legal” de aceptar oficialmente la nueva misa que ellos habían rechazado hasta ese momento. En consecuencia, este Motu proprio, lejos de ser una victoria para los sostenedores de la liturgia antigua, fue en realidad una victoria de la Roma modernista en favor de la reforma litúrgica conciliar. Estaba claro entonces que la FSSPX no podía de ninguna manera valerse de tal indulto. Los sacerdotes de esta Fraternidad no debieron pedir nunca el permiso de celebrar su misa en una iglesia o un santuario con base a este indulto. Las condiciones impuestas les prohibieron, de todas maneras, la obtención de esta facultad, pues su posición respecto a la nueva misa no les permitió cumplir con los requisitos.

martes, 15 de agosto de 2017

LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN



“MADRE INMACULADA, RUEGA POR NOSOTROS

Siempre la hostilidad
entre Ti y la serpiente:
¡nunca la paz!”.

(Fray Jerónimo Verduzco, O.F.M., “Corona de Júbilo”).

Fuente: Syllabus

lunes, 14 de agosto de 2017

ARTÍCULO ACUERDISTA DEL P. KNITTEL FSSPX



"el estado de necesidad está destinado, con el tiempo, a desaparecer"



Algunos optimistas (por no decir ilusos) piensan que con su carta de 26 de junio, Mons. Müller ha puesto fin a las negociaciones entre Roma apóstata y la FSSPX, en orden a la regularización canónica de ésta.  Sin embargo, diversos hechos sucedidos después de que se dio a conocer esa carta, prueban que la cúpula liberal de la FSSPX sigue aspirando al reconocimiento romano.  Entre esas pruebas está el hecho de que los sitios oficiales de la Fraternidad continúan publicando textos acuerdistas, como por ejemplo: este artículo de Mons. Schneider, el artículo del P. Citati, la entrevista al Superior de Distrito de BENELUX y el texto del P. Knittel al que se refiere la presente entrada. Este sacerdote fue Superior del Distrito de México y actualmente es Prior-Decano en Francia.


FSSPX NEWS (Traducción del punto 3 hasta el final del texto, hecha por NP a partir del original en francés. Énfasis en negrita agregado por NP)


3. PERSPECTIVAS
Durante los años 70 y 80, las relaciones entre el Vaticano y la FSSPX son dominadas por una lógica de confrontación. Erigida canónicamente el 1º de noviembre de 1970 por Mons. Charrière, la obra de Mons. Lefebvre es privada de este reconocimiento por Mons. Mamie el 6 de mayo de 1975 a causa de su rechazo a la reforma litúrgica y las novedades conciliares.
Sus sacerdotes y sus fieles sufrirán entonces el frío rigor del derecho canónico: la ordenación de los seminaristas se juzgó ilícita y los ordenandos son amenazados de suspensión a divinis, ningún obispo diocesano confía apostolado a estos sacerdotes reputados irregulares, el apostolado que estos sacerdotes ejercen a pesar de todo es considerado ilícito, algunos sacramentos recibidos por los fieles son declarados inválidos por defecto de jurisdicción por parte de los sacerdotes.
3.1 Una lógica de pacificación
Desde el advenimiento del papa Francisco, las autoridades de la Iglesia han cambiado de perspectiva. Sin volver al pasado, las autoridades de la Iglesia reconocen progresivamente la licitud y la validez del ministerio realizado por los sacerdotes de la FSSPX.
Primero la confesión: “Por una disposición mía establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados". (Francisco, Carta a Mons. Fisichella, 1º de septiembre de 2015). Estas disposiciones fueron prorrogadas más allá del año de la Misericordia por el papa: “Por el bien pastoral de estos fieles, y confiando en la buena voluntad de sus sacerdotes, para que se pueda recuperar con la ayuda de Dios la plena comunión con la Iglesia Católica, establezco por decisión personal que esta facultad se extienda más allá del período jubilar, hasta nueva disposición”. (Francisco, Carta apostólica Misericordia et misera, 20 de noviembre de 2016, n° 12).
Después, la ordenación sacerdotal: “Este verano, se ha confirmado que el Superior general puede ordenar libremente a los sacerdotes de la Fraternidad sin pedir permiso al obispo del lugar” (Mons. Fellay, Entrevista a TV Libertés, 29 de enero de 2017).
Finalmente, el matrimonio: “no obstante, que la situación canónica de la Fraternidad S. Pío X continúa siendo, por ahora, objetivamente ilegítima; el Santo Padre, a propuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Ecclesia Dei, ha decidido autorizar a los Reverendísimos Ordinarios a que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad” (Comisión Ecclesia Dei, Carta a los Ordinarios, 27 de marzo de 2017).
A una lógica de confrontación sucede pues una lógica de apaciguamiento donde la sola apariencia de irregularidad canónica ya no basta para censurar las ordenaciones realizadas por los obispos de la Fraternidad o para descalificar el ministerio realizado por sus sacerdotes.
3.2 La intervención de los obispos
Deseosa de ver a los obispos diocesanos asociarse a esta iniciativa, la Comisión Ecclesia Dei decidió “autorizar a los Reverendísimos Ordinarios a que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad” (ibíd.).
Se contemplan dos opciones:
“Siempre que sea posible, el Obispo delegará a un sacerdote de la Diócesis para asistir a los matrimonios (o bien, a un sacerdote de otra circunscripción eclesiástica con las debidas licencias) recibiendo el consentimiento de los cónyuges durante la celebración del matrimonio que en la liturgia del Vetus Ordo se realiza al inicio de la Santa Misa. Ésta la celebra, después, un sacerdote de la Fraternidad”.
“Allí donde ello no sea posible o no haya sacerdotes de la Diócesis que puedan recibir el consentimiento de las partes, el Ordinario puede conceder directamente las facultades necesarias a un sacerdote de la Fraternidad que celebrará también la Santa Misa, advirtiéndole de la obligación de hacer llegar cuanto antes a la Curia diocesana la documentación del matrimonio celebrado”. (Ibíd.).
El papel atribuido a los obispos diocesanos en la celebración de los matrimonios de los fieles de la Fraternidad podría suscitar sorpresa, incluso inquietud. Tanto más cuando las disposiciones del papa Francisco tocantes a la confesión no hacen ninguna alusión a ello. ¿Cómo no ver en esto un mal presagio para las obras de la Tradición mientras se les ofrece la eventualidad de una prelatura personal?
En realidad, Nuestro Señor Jesucristo fundó su Iglesia sobre los Apóstoles y los obispos que les sucedieron. Es a ellos a quienes el Salvador les confió la misión de enseñar, santificar y gobernar (Mt 28, 19). También el apostolado realizado por los sacerdotes ajenos a la diócesis requiere, por lo general, el acuerdo del obispo diocesano.
Por su dimensión social, el matrimonio está más directamente ordenado al bien común de la Iglesia que un sacramento de carácter individual como la penitencia. Por lo tanto su celebración interesa en primer lugar a quien está encargado del bien común en la diócesis.
Las recientes medidas concernientes a los sacramentos administrados por los obispos y sacerdotes de la FSSPX tienen un carácter temporal. Si las obras de la Tradición deben ser integradas en una estructura de carácter episcopal, es de su prelado que éstas recibirán entonces el poder de escuchar las confesiones y de asistir a los matrimonios.
3.3 ¿El final de la crisis en la Iglesia?
A raíz del Concilio, la adopción de la reforma litúrgica y la adhesión a las novedades conciliares sirvieron como criterio de catolicidad. A falta de cumplimento, los fieles estaban condenados a la relegación sociológica y los sacerdotes eran objeto de censuras canónicas. Para responder al estado de necesidad creado, un apostolado de suplencia fue establecido por los sacerdotes en beneficio de los fieles.
Este estado de necesidad comenzó a retroceder con el motu proprio del 7 de julio de 2007 donde Benedicto XVI reconoció que la Misa tradicional jamás fue abrogada. Las decisiones del papa Francisco relativas al apostolado de los sacerdotes de la FSSPX acentúan este movimiento. Lógicamente, el estado de necesidad está destinado, con el tiempo, a desaparecer.
Sin embargo, la crisis imperante en la Iglesia está lejos de terminarse. La cuestión de la autoridad de los documentos conciliares no ha sido resuelta. La responsabilidad del concilio Vaticano II en la aceleración de la crisis queda todavía por evaluar. La reforma de la reforma litúrgica no está aún en perspectiva. Y la reciente autorización de admitir a los divorciados “vueltos a casar” a la comunión sólo aumenta la confusión.
Afirmar que el estado de necesidad tiende a desaparecer no significa que la crisis en la Iglesia ha terminado. La transmisión de la fe sigue siendo problemática, la liturgia mutilada, la confesión abandonada, la comunión mancillada, la contracepción practicada, la predicación desazonada, el sacerdocio y la vida religiosa anémicos.
A este respecto, los sacerdotes de la FSSPX -cuyo apostolado ya está reconocido- tienen un discurso y una pericia que podría revelarse precioso para renovar el espíritu cristiano en toda la Iglesia.
P. François KNITTEL

domingo, 13 de agosto de 2017

COMENTARIO ELEISON Número DXXVI (526) - 12 de agosto de 2017

Las Divergencias Evolucionan
La Fraternidad ha ido, anda, mal.
¿Cuántas almas fuertes en la fe resistirán?
¿Cómo está evolucionando la Fraternidad San Pio X desde la primavera y principios del verano cuando surgieron fuertes tensiones en ella por la participación de sacerdotes conciliares como testigos oficiales en los matrimonios de la Fraternidad? En breve, las relaciones continúan siendo tensas entre los líderes de la Fraternidad que favorecen esa participación y los sacerdotes y laicos de la Fraternidad que la condenan. Incluso se puede prever una división entre los seguidores de Mons. Lefebvre y los seguidores de Mons. Fellay. Esta división era inevitable desde el día en que Mons. Fellay comenzó a dirigir la Fraternidad del Arzobispo en una dirección diferente a la del mismo Arzobispo.
Pero nada afecta la determinación del Menzingen de Mons. Fellay de apartarse de la línea trazada por el Arzobispo hacia la línea de la Roma Conciliar. Recientemente en Francia, una pareja de la Fraternidad comprometida en matrimonio rechazó tener algo que ver con las autoridades conciliares, tras lo cual su sacerdote de la FSSPX se negó a casarlos. Obviamente él tenía el apoyo de sus Superiores. ¿Tiene una explicación racional esta insistencia en desmantelar la Fraternidad del Arzobispo? Tres factores pueden estar obrando, entre otros.
En primer lugar, la Providencia escogió a Suiza para que fuera la primera base geográfica de la Fraternidad, y Suiza ha disfrutado desde entonces la correspondiente importancia y prestigio dentro de la FSSPX. Así, sus dos autoridades superiores en la actualidad, y muchos de sus sacerdotes, son ciudadanos suizos. Ahora bien, Suiza es un país famoso por su orden, por ejemplo, por cómo sus trenes circulan a tiempo, mientras que la falta de reconocimiento oficial para una Congregación verdaderamente católica es normalmente un desorden que será más agudamente sentido por gente ordenada. En segundo lugar, los sacerdotes de la FSSPX deben estar soñando en cómo un extenso apostolado se abrirá a la Fraternidad si tan solo puede ser reconocida por Roma. Y en tercer lugar, puede no parecer haber otra solución a las graves tensiones internas en la Fraternidad que ponerla bajo la autoridad de la Roma Conciliar – Mons. Fellay no quiere escuchar soluciones apocalípticas, tal como una intervención de Dios.
Pero en primer lugar, el orden supremo para los católicos no es el orden del Estado, por muy deseable que esto pueda ser, sino el orden de Dios, pisoteado por el Vaticano II. En segundo lugar, los modernistas por su naturaleza pueden dar todas las apariencias de estar “convertidos” porque no ven ningún problema en su propio subjetivismo. Pero este liberalismo es tan cómodo que pocos tengan cualquier intención de abandonarlo por cualquier conversión objetiva que involucre la Cruz. Como dijo el P. Vallet, los liberales no se convierten. Y en tercer lugar, pensar que la única solución para los problemas sin precedentes del mundo y de la Iglesia de hoy es consentir con las mentiras, delata una grave falta de fe, por más triunfante que puedan parecer esas mentiras. ¿De verdad pensamos que el brazo de Dios se acorta porque nosotros los hombres somos malvados (Isaías L, 2; LIX, 1)? Dios sabe exactamente cómo va a lidiar con las mentiras sin precedentes – nos basta esperar para verlo – ¡pero entretanto Él no quiere que consintamos con ellas!
Sin embargo, también hay buenas noticias – algunos sacerdotes y laicos que rechazan consentir con las mentiras también están decididos. Un lector en Francia me dice que algunos sacerdotes de la FSSPX se han despertado con el problema concreto sobre los matrimonios. Lo mejor de los sacerdotes de la FSSPX no están recurriendo a los testigos conciliares para los matrimonios en la Fraternidad, para disgusto de sus Superiores. Tres de los Decanos degradados han escrito fuertemente contra los testigos conciliares para los matrimonios, incluso después de su degradación, y uno acaba de hablar enérgicamente contra la Prelatura Personal, porque de ninguna manera está fuera de discusión, a pesar de la Declaración contundente del Cardenal Müller a finales de junio.
De ninguna manera con aquella Declaración “regresamos al punto de partida”, como declaró Mons. Fellay en su momento. “Como un mal administrador acorralado”, dice este lector, “ha perdido toda la confianza de los cofrades con cerebro en su cabeza, incluso los más respetuosos”. Lo que importa ahora, concluye el lector, no es salvar toda la FSSPX en su totalidad, porque se requeriría un milagro, sino salvar a tantos sacerdotes y laicos como sea posible de la decadencia de la FSSPX.
Kyrie eleison.